Hoy os traemos dos piezas muy interesantes para dar un toque nostálgico y con mucha personalidad al hogar: un aparador y una lámpara de escritorio.

Un aparador bajo con un acabado envejecido, decorado con la imagen de una ciudad con elementos de la arquitectura mediterránea, pero también con un sabor indudablemente europeo. Una pieza que nos transporta a viajes y recuerdos.

 

De metal envejecido, la lámpara de escritorio es una pieza que no pasa desapercibida. Su diseño a medio camino entre lo industrial y lo clásico, nos permite ubicarla como elemento de referencia para diferentes ambientes.